Vendedores ambulantes de Toluca, la violencia como apuesta del ayuntamiento

Los enfrentamientos recientes entre policías y vendedores ambulantes de Toluca así como las agresiones a periodistas por parte de los inspectores del ayuntamiento, son derivado de “dejar hacer, dejar pasar” no es nuevo lo que está ocurriendo, el problema sigue creciendo y la autoridad municipal parece no tener más opción que la violencia para solucionar el conflicto.

El problema de los vendedores ambulantes en Toluca no es nuevo pero sí se ha agravado en los últimos días derivado de la forma en que se realizan los operativos por parte de la autoridad municipal que simplemente ha decidido ignorar las advertencias que en su momento, medios y ciudadanos, hacían llegar al alcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez a través de las redes sociales; el tema ha detonado en manifestaciones de los ambulantes, enfrentamientos con policías e incluso agresiones a la prensa que documenta las acciones.

El principal problema es, y ha sido siempre, el manejo político que cada administración le da al asunto del ambulantaje, las organizaciones de vendedores tienen filiaciones con partidos políticos (algunas más marcadas que otras) por lo que cada proceso electoral estos grupos se movilizan en la búsqueda de que su candidato gane a cambio de obtener beneficios durante determinados periodos.

Anteriormente lo que ocurría es que los grupos de vendedores cuyo candidato no ganaba, se mantenían al margen y únicamente no recibían apoyos de la administración en turno, pero parece que en esta ocasión no solo se trata de no recibir beneficios sino además de eliminar a quienes son oposición. No es desconocido que en la administración anterior se tuvo tolerancia con ciertos grupos en el centro de la capital mientras se actuaba con dureza contra otros.

Juan Rodolfo Sánchez, durante su periodo como alcalde panista, inauguró una forma de hacer las cosas al realizar los operativos para retirar los puestos de ambulantes: hacerlo en la madrugada, sin darle oportunidad a los vendedores de defender sus espacios y, relativamente, sin que hubiera mayores enfrentamientos; así lo hizo cuando decidió acabar con el tradicional tianguis de los viernes en la explanada del Mercado Juárez para trasladarlo a la zona de Aviación Autopan.

Lee también: Toluca avisora un conflicto político por Festiva 2019

En las administraciones siguientes, los gobierno del PRI se las ingeniaron para intentar mantener el centro de la capital mexiquense libre de vendedores, incluyendo los llamados “de temporada” que solo se instalan en momentos específicos o con productos que no están a la venta todo el tiempo: figuras navideñas, guantes y bufandas para el frío, árboles de navidad, nochebuenas, entre otros; los reubicaron en distintos parques y plazas pequeñas fuera de la zona centro pero igualmente actuaban en las madrugadas para desalojar a quienes, decían, no contaban con los permisos.

Fue con el también priista Fernando Zamora que los vendedores callejeros volvieron por sus reales, en tres años, se incrementó la presencia de ambulantes en las calles del centro, lo que hizo que los comerciantes establecidos se quejaran porque esto empezaba a afectarles en sus ventas además de que las condiciones de competencia eran totalmente desleales respecto a las obligaciones que tienen que cumplir los ambulantes.

Al inicio de la actual administración, los operativos para retirar ambulantes habían sido relativamente discretos pero existieron algunos casos videograbados y subidos a las redes sociales en los que se observan las formas en que los inspectores del ayuntamiento operan: llegan en grupo de cuatro o más personas en una camioneta sin logotipos ni nada que indique que es un vehículo oficial, siempre con su gafete escondido entre la ropa, se identifican como inspectores sin dar nombres ni mostrar documento alguno y se llevan los productos de los vendedores que, ante la sorpresa y en desventaja numérica, no alcanzan a hacer nada para defenderse, la autoridad aplicando la técnica del agandalle y actuando como delincuentes.

Lee también: Toluca prepara festejo de 500 años no inclusivo, al menos en la organización

Algunas escenas llegan a ser dramáticas como el caso de la que se viralizó en mayo de este año y en la que se observa ya el momento en que los inspectores están llevándose el puesto de una familia que está en la vía pública, mientras que padre y madre intentan defender sus cosas, los supuestos inspectores los golpean, en tanto que al fondo se escucha el llanto de dos menores que gritan ante la impotencia de ver cómo son agredidos su padres y sus cosas llevadas en una camioneta sin logotipos; en este caso se denunció por redes y se arrobó al ayuntamiento y al alcalde pero nada se hizo y los “operativos” siguieron.

Anuncios

La forma en que se realizan estos operativos no es nueva y en las redes sociales podemos encontrar varios ejemplos de este tipo, desde un vendedor de raspados que en su desesperación destruye su vehículo, a la vendedora de pan en los portales que termina arrojando su producto a los inspectores y luego tirándolo al piso para evitar que se lleven sus mesas y charolas o los paperos que jalonean un carrito por varios minutos para evitar que su producto sea decomisado, también fotos de niños que venden flores o verduras y que, indefensos, ven cómo su producto termina destruido en el piso.

Lo que estas imágenes recurrentes nos indican es que el asunto de la forma de operar de los inspectores del ayuntamiento contra el ambulantaje es independiente de las administraciones que van y vienen; panistas, priistas y ahora morenistas al frente del gobierno municipal de la capital mexiquense no han sido capaces de generar formas más civilizadas, incluso con reglas de operación claras, para llevar a cabo estas inspecciones sin tener que llegar a este tipo de escenas.

Lee también: Toluca es la ciudad más contaminada del Edomex y la segunda del país

Este tipo de prácticas se visibilizaron de nueva cuenta cuando los fotoperiodistas Jorge Alvarado y Crisanta Espinosa (ambos merecedores de la “Presea Estado de México”, por cierto) fueron agredidos mientras documentaban en imagen uno de estos operativos el pasado lunes 1 de julio, imágenes que circularon en las redes sociales y medios de comunicación muestran a los inspectores golpeando a los reporteros gráficos.

Anuncios

A final de cuentas, dos días después, el ayuntamiento zanjó la situación “dando de baja” a tres de estos inspectores que participaron en la agresión, sin que esto signifique que vaya a haber un cambio en la forma de atacar el problema que representa el ambulantaje en la capital mexiquense.

Hasta el momento no se ve que algo vaya a cambiar en esta situación, aunque en la democracia los problemas se resuelven con el diálogo, la administración local se ha cerrado al mismo y, en voz del secretario del Ayuntamiento, Ricardo Moreno Bastida, no habrá negociación con los vendedores por lo que la única solución que presentan es la que se ha aplicado hasta ahora: más violencia.

Dos son los grandes problemas en esta situación: 1. ¿En serio no hay otra forma de realizar los operativos contra los vendedores ambulantes? ¿Es realmente necesario el uso de la violencia como primera medida en contra del terrible crimen de vender sin permiso? Y 2. ¿Existe algo detrás de estos operativos para retirar a los grupos de vendedores ambulantes? ¿Se está retirando a todos por igual o se está usando la fuerza pública para eliminar a la competencia de los grupos que apoyaron en la pasada elección?

La primer pregunta es un cuestionamiento sobre la forma de operar de los inspectores municipales que sin mediar palabra llegan a cualquier punto y se llevan (ellos dicen decomiso, el modus parece más de un robo) los productos e incluso parte o la totalidad de los puestos que usan para la venta de los productos, tampoco miden y parece importarles poco si en el lugar hay menores que podrían resultar lesionados por sus acciones e incluso llegan a ser confrontados por ciudadanos que consideran injusto su actuar.

Anuncios

El segundo es un asunto más grave, no sería extraño que el ayuntamiento tenga algún o algunos grupos que estén con ellos, digamos que no es lo deseable pero es lo que se acostumbra; lo que no sería correcto es que se estuviera usando la fuerza pública para favorecer que cierto grupo de comerciantes obtengan mayores ganancias a partir de eliminar a su competencia.

Entre que son peras o son manzanas, debe existir una investigación a fondo para conocer qué está pasando en este sector, si hay favoritismo a uno o varios grupos o si se está atacando al ambulantaje por igual, debe haber claridad y transparencia por parte de una administración que da señales de procurar la violencia y la imposición como vía única de acción.

Es un hecho que el ambulantaje se convirtió en un problema para la capital mexiquense, la falta de oportunidades laborales formales termina por arrojar a buen parte de los habitantes a las calles a ofrecer los productos que puedan; la problemática debe ser atendida pero la violencia y el autoritarismo no parecen llevar a buen puerto la situación; ya hubo enfrentamientos entre policías y vendedores con personas lesionadas, una cuestión que no debe volverse recurrente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: