Llamado a defender la dignidad requiere de una respuesta digna a Estados Unidos… y no la hay

Pese al discurso interno de odio promovido por el gobierno federal se llama a los mexicanos a la unidad para la defensa de la dignidad nacional ante las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump pero, en los hechos, esa defensa digna no es más que palabras vacías pues se ha cedido a los chantajes del agresor

Las decisiones de gobierno del equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador nos colocaron a la orilla del barranco y la crisis actual con Estados Unidos sería el empujón que hacía falta para caer en él, por eso es que la reacción al tuit de Donald Trump sobre el aumento a los aranceles fue atendida con tanta urgencia.

La crisis que estamos viviendo actualmente comenzó el jueves 30 de mayo con un tuit, un mensaje del presidente estadounidense Donald Trump para amenazar a México con la imposición de 5 por ciento a los aranceles de productos provenientes de nuestros país si no se resolvía, a gusto suyo, el problema de migración ilegal de Centroamérica hacia Estados Unidos.

Tuit de Donald Trump anunciando la imposición de aranceles
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El gobierno mexicano reaccionó de inmediato con pánico: Al día siguiente, el presidente López Obrador escribió una muy tierna pero vacía carta hacia su homólogo estadounidense, que más parecía ir dirigida a los mexicanos como “para que veamos que sí hay respuesta” que un verdadero posicionamiento del Presidente de México ante una amenaza tan abierta y directa por parte de otro líder de Estado.

Por su parte el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, salió corriendo ese mismo viernes 31 hacia Washington en busca de una reunión de negociación sobre el tema, supuestamente, luego de una llamada al principal asesor de Trump, su yerno Jared Kushner y el secretario de Estado, Mike Pompeo, como él mismo informó en Twitter.

Ir a buscar una negociación puso a México, de inmediato, en desventaja con respecto a su vecino del norte pues cualquier situación de este tipo solo podría ocurrir (como ocurrió) bajo los términos y condiciones que los estadounidenses quisieran imponer.

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La cita quedó agendada para el miércoles 5 de junio porque los representantes estadounidenses no estaban en su país, se encontraban realizando otras actividades fuera de Estados Unidos relacionadas con la reciente visita de su Presidente a Gran Bretaña y la reunión que se llevará a cabo en Japón del G20, a la que por cierto nuestro Jefe de Estado se ha niega a asistir.

Previo a la cita, la delegación mexicana dio señales de preocupación al mostrar no tener conocimiento de los protocolos más básicos en las relaciones internacionales con un caso que en México causó entre indignación y burla con #LordCacahuates luego de que en una foto oficial se observara al titular de Comunicación Social de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, comiendo esta botana mientras su jefe, Marcelo Ebrard, dialogaba con la líder del Partido Demócrata y presidente de la Cámara Baja, Nancy Pelosi.

Abajo a la derecha Roberto Velasco comiendo cacahuates durante la reunión

El miércoles 5 por fin llegó el momento de la reunión, luego de unas cuántas horas se supo que no había existido ningún avance y que las negociaciones continuarían al día siguiente (quizás solo acordaron si habría o no cacahuates durante las siguientes reuniones).

Ebrard nunca informó qué sería lo que México iba a ofrecer en la negociación para evitar los aranceles a los productos mexicanos pero los medios estadounidenses lo revelarían el jueves 6: enviar a 6 mil elementos de la recién creada Guardia Nacional para bloquear la frontera sur de México y evitar el ingreso de migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.

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Básicamente la propuesta de negociación del gobierno mexicano consiste en ceder ante las amenazas del presidente Donald Trump haciendo justo lo que quiere que el gobierno mexicano haga sin oponer mayor resistencia, en palabras simples: no construir un muro pagado por México sino convertir a México en el muro de Estados Unidos.

Pese a ello, el discurso que se manejó por parte del gobierno federal en México es el llamado a la unidad nacional en defensa de la dignidad del pueblo mexicano, algo que contrasta directamente con lo que la delegación que encabeza Marcelo Ebrard está negociando en Washington.

Los distintos actores políticos coinciden en que la unidad es necesaria para salir adelante de la actual situación pero también en que la manera en la que el gobierno está llevando las cosas no es la ideal para los mexicanos ni tampoco lo más recomendable.

Además de que, sumando a la larga lista de contradicciones que la administración actual va acumulando desde su comienzo, lo que está haciendo el gobierno mexicano es completamente contrario a sus discursos contra el neoliberalismo, así lo hace notar alguien que sabe y bastante de economía en México:

El mitin convocado por López Obrador en Tijuana solo le dará más armas a Trump para que sus seguidores tengan la percepción de que México es un país peligroso para ellos, que no busca ser su aliado y que, por el contrario se vuelve un riesgo para las inversiones y los negocios; en contraparte, no abona en nada para la narrativa mexicana el intentar “mostrar el músculo” en un mitin (que por cierto y hasta el momento de redactar este texto, pinta para ser un músculo bastante lánguido), en los conflictos internacionales de nada sirven los gritos y sombrerazos.

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El llamado de unidad no está teniendo eco y esto es así, en gran medida, por el discurso de odio que el propio Presidente ha motivado desde su campaña electoral y continuado desde sus conferencias mañaneras ya como jefe del Ejecutivo nacional, básicamente está pidiendo a todos los que ha llamado “fifís”, neoliberales, conservadores, mezquinos, nefastos, entre otras, a sumarse a su causa de unidad nacional; un absurdo completo que hace notar muy bien el monero Rictus.

Si las negociaciones terminan por el rumbo por el que van, el actual gobierno federal le habrá regalado a Trump una extraordinaria victoria política que seguramente lo fortalecerá con miras al proceso electoral de 2020 en el que buscará la reelección por cuatro años más, lo que haría imposible para la administración de López Obrador cualquier tipo de futura relación comercial o política de igual a igual con Estados Unidos.

Lo que está haciendo Marcelo Ebrard y compañía en Washington no es otra cosa que darle peso, valor y fuerza a las amenazas de Trump, está demostrando que para hacer que México haga lo que cualquier país quiera solo basta presionar y amenazar, además de que genera un pésimo precedente sobre la forma en que nuestro país es visto desde el exterior.

La reacción y forma de manejar la situación por parte del actual gobierno dista mucho de una postura de dignidad nacional, los hechos así lo demuestran. Contrario a ello, el gobierno federal ha traicionado su ideología antineoliberal; ha cedido a las presiones, amenazas y chantajes, ha ofrecido actuar de una forma que dijo que no actuaría respecto al uso de la Guardia Nacional (aunque ahora se traten de aventar la “maroma” de que combatir la migración ilegal de Centroamérica también es un tema de seguridad nacional).

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Lo que está haciendo el gobierno federal no es una respuesta de dignidad; es una respuesta de miedo, de mansedumbre y de servilismo que aleja a México de ser un país interesante para cualquier cosa a los ojos del mundo.

Las decisiones de política económica de los últimos meses han dejado a al país en una situación complicada, al borde del abismo, hasta ahora se han logrado soportar los embates económicos, en buena medida, por lo hecho en administraciones anteriores (sí, también eso heredaron las administraciones de Calderón y Peña, no solo violencia y pobreza como ha dicho el presidente en sus conferencias) pero ya no queda mucho tiempo.

El aumento en los aranceles se ve, en estos momentos, inminente y no hay un “plan B” al respecto, de nueva cuenta no hay certidumbre sobre las acciones que se tomarán en caso de que se decidan aplicar estas medidas de Estados Unidos en contra de México y en el devenir de los últimos días, causa temor sobre lo que se pueda decidir en un nuevo arrebato de nervios, miedo o ignorancia.

Si el gobierno quiere que el pueblo se una en torno suyo para la defensa de la dignidad nacional, debe dar muestras de dignidad al gobierno estadounidense más allá de una escueta y estéril marcha, no habrá unidad ante el servilismo y el miedo, que es lo único que hasta ahora ha demostrado en este situación la actual administración; en caso de que la negociación se concrete como se ha anunciado hasta ahora, el Presidente deberá salir el lunes a declarar reinaugurado el neoliberalismo en nuestro país.

3 comentarios el “Llamado a defender la dignidad requiere de una respuesta digna a Estados Unidos… y no la hay

  1. Pingback: Migrantes son usados como moneda de cambio para postular a López Obrador al Premio Nobel de la Paz | J. Israel Martínez Macedo

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