Jaír Soto García, un caso con múltiples responsables y un solo detenido

Jaír Soto García fue la víctima de una serie de acciones y omisiones que terminaron con un accidente en el que perdió ambas piernas y, durante varios días, estuvo cerca de perder la vida; solo hay un detenido aunque hay más responsables

Apenas queda en la memoria de unos cuantos que en abril de 2016 se publicó en la Gaceta del Gobierno del Estado de México un reglamento “light” que obligaba a los bares y restaurantes a realizar la prueba del alcoholímetro a petición de los clientes; claro que ahí estaba la trampa ¿qué cliente en estado de ebriedad pide que le apliquen la prueba?

El año pasado, también en abril, Patricio González, presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes (Asbar) en el Estado de México rechazó la propuesta de la Comisión para la Protección contra los Riesgos Sanitarios del Estado de México (Coprisem) de hacer obligatorio que todos los bares y restaurantes que vendieran bebidas alcohólicas tuvieran un alcoholímetro porque, dijo, los dueños de estos establecimientos tendrían que invertir entre 15 y 20 mil pesos lo que “pondría en jaque” las finanzas de dichos negocios.

Al centro Patricio González, presidente de la Asbar, el día del anuncio de la “inviabilidad” del alcoholímetro en bares y restaurantes de la entidad
Foto: Victoria Acevedo / 8 Columnas

El pasado jueves 14 de marzo, Roberto “N” y Jonathan “N” salieron de un bar de Metepec en evidente estado de ebriedad, aún así Roberto condujo la camioneta propiedad de la madre de su amigo; en la esquina que conforman las calles de Avenida Tecnológico y Avenida Solidaridad Las Torres perdió el control del vehículo y terminó sobre la banqueta, arrollando en el camino a Jaír Soto García, un menor de edad estudiante del CBTIS 203 que esperaba el camión para volver a su casa.

La tarde de este 3 de abril, y después de 20 días en los que su vida estuvo en riesgo de perderse, Jaír Soto García salió de la clínica 220 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) rodeado de sus familiares y en una unidad del DIF Estado de México; sin entrevistas ni fotos. Resultado del accidente, Jaír perdió ambas piernas.

El caso ha estado rodeado de claroscuros que van desde presunto tráfico de influencias (rumores que involucraron a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México [FGJEM] y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México [Codhem]) hasta la liberación del responsable por haberse catalogado el delito como “lesiones culposas” otorgándole el juez una fianza de 470 mil pesos.

Más allá de estas cuestiones, que por supuesto deben ser investigadas y resueltas a detalle, da vueltas el fantasma del alcoholímetro obligatorio a bares y restaurantes que según Patricio González tendría un costo de entre 15 y 20 mil pesos pero que al hacer una búsqueda simple en Internet podemos descubrir que la cifra estaría inflada pues hay aparatos que van desde los 295 pesos oscilando en promedio entre los 2 mil pesos.

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Vale preguntarse entonces ¿cuánto valen para la Asociación de Bares y Restaurantes (Asbar) las piernas de un joven estudiante que sin deberla ni temerla ha sufrido una pérdida irreparable? ¿Cuánto vale la vida de jóvenes y adultos que cada día fallecen involucrados en un accidente relacionado con el alcohol? ¿Siguen pareciendo demasiado 15 o 20 mil pesos desde esta perspectiva?

De nada sirve que los ayuntamientos impongan horarios de prohibición para la venta de alcohol en botella para tiendas y centros comerciales si en los bares y restaurantes la gente puede ir a embriagarse y luego intentar manejar poniendo en riesgo sus vidas y la de cualquier persona que se cruce en su camino.

En este asunto también deben involucrarse los diputados locales para crear una ley que no solo regule la venta de alcohol en bares y restaurantes de la entidad sino que además los haga corresponsables de los accidentes que ocurran derivados de un consumo excesivo en estos establecimientos, como una manera de inhibir y prevenir el abuso en el consumo.

En otras entidades ya se trabaja en esquemas que permitan un consumo responsable y seguro del alcohol en bares y restaurantes sin que esto afecte a los negocios, Coahuila, Quintana Roo, San Luis Potosí entre otros están en pleno debate sobre os alcances de una legislación sobre el consumo venta de alcohol.

En el Estado de México los intentos para regular estos giros han sido nobles pero inservibles, las autoridades no solo no han podido actuar para aplicar sanciones más severas sino que incluso no pueden mantener el control, por ejemplo: todos los días abren nuevos establecimientos de venta de bebidas alcohólicas cerca de escuelas sin que nadie haga valer la prohibición al respecto.

Hoy Roberto “N” un estudiante de licenciatura no vería truncados sus estudios, Jaír Soto y su familia no estarían en la situación en la que se encuentran y como ellos, muchas más familias mexiquenses que cotidianamente enfrentan algún tipo de pesadilla relacionada con el consumo excesivo del alcohol.

Leyes más estrictas y autoridades más firmes podrían lograr que este tipo de historias de reduzcan de manera importante; es cuestión de voluntad y de interés, nada más.

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