Despenalización de venta de alcohol a menores, dos caras de la misma moneda

Ayer la Legislatura mexiquense decidió que en el Estado de Mexico de México debe dejar de ser delito penal la venta de alcohol a menores de edad y que dicha acción debe ser castigada solo con medidas administrativas que podrían ir desde una multa hasta el cierre del establecimiento (sin indicar cual será el criterio para la penalización mínima y la máxima).

La modificación fue realizada a propuesta del gobernador Eruviel Ávila Villegas y avalada (obviusly) por las bancadas del PRI, Verde Ecologista, Nueva Alianza y Encuentro Social (mensaje para los que estaban preocupados porque esta alianza parecía resquebrajarse: nada qué temer) y en contra del voto del PRD, PT, Morena, Movimiento Ciudadano y PAN (ven como, cuando quieren, izquierdas y derechas pueden ir juntos).

Lo cierto es que la medida ha desatado gran polémica, incluso se ha llegado a pensar que el siguiente paso del gobernador será la vida restaurantera diciendo adiós a la política pero además dejando en evidencia el nivel de desinformación que se puede alcanzar en los medios al momento de informar, mostrando (again and again) que una opinión puede emitirse sin necesidad de estar informado.

Incluso, al preguntar a algunos opinadores que en redes sociales se apresuraron a censurar la decisión del Legislativo mexiquense qué es lo que se estaba despenalizando y lo que implica exactamente este tipo de media, la respuesta se limitó a decir que “ya no se va a castigar a quienes vendan alcohol a los niños” seguido (off course) de una diatriba de moral y comportamiento social más o menos justificada.

Ejemplos de desinformación: en la nota arriba linkeada de Excélsior se menciona que el artículo a modificar es el 148 Bis del Código Penal del Estado de México lo cual es un error pues dicho artículo indica “Al que venda o suministre bebidas alcohólicas, sin contar con la licencia de funcionamiento, se le impondrán de tres a seis años de prisión y de quinientos a dos mil días multa”. Nada sobre venta de alcohol a menores.

En realidad la modificación en este caso debe ser al artículo 204 fracción I de dicho código que a la letra dice: “Comete el delito contra las personas menores de edad y quienes no tienen la capacidad para comprender el significado del hecho al que por cualquier medio, obligue, procure, induzca o facilite a una persona menor de edad o quien no tenga la capacidad para comprender el significado del hecho o la capacidad de resistirlo, a realizar las siguientes conductas:

“I. Al consumo de bebidas alcohólicas, narcóticos o sustancias tóxicas, se le impondrá pena de tres a seis años de prisión y de doscientos a dos mil días multa.

“La pena señalada en el párrafo anterior, se aumentará hasta en una mitad a quien venda alguna bebida alcohólica a menores de edad, ya sea en envase cerrado, abierto o para consumo por copeo;

“Se impondrá la pena señalada en el párrafo primero, al que organice o realice eventos, reuniones, fiestas o convivios al interior de inmuebles particulares con la finalidad de obtener una ganancia derivada de la venta y consumo de alcohol, drogas, estupefacientes a menores de 18 años o personas que no tengan la capacidad de comprender el significado del hecho, o personas que no tienen capacidad de resistir la conducta”.

Algo aún más grave ocurre en la nota publicada por La Jornada sobre el tema, la entrada de dicho texto dice a la letra “En una votación dividida, el pleno del Congreso del estado de México aprobó ayer la despenalización de la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, y que no se sancione a quienes permitan el ingreso de niños y adolescentes a cantinas, bares, pulquerías y centros nocturnos, entre otros establecimientos”. Para La Jornada no solo se despenalizó sino, además, no habrá sanciones (las multas, suspensiones y cierres son sanciones, por cierto) y aunque un párrafo después explica que sí habrá sanción (¿?).

Lo cierto es que la polémica en la medida surge por la justificación del gobierno mexiquense que señaló que la intención es el apoyo a la economía, lo cual (evidentemente) hace parecer que entonces se levanta la prohibición (cosa que no ocurre) para que se pueda vender alcohol a lo menores; lo cual no es cierto, dado que los establecimientos seguirán siendo sancionados por estas acciones.

Después se quizo hacer la corrección a través de la Consejería Jurídica estatal que (ahora) argumenta que el objetivo final es evitar la extorsión de algunas autoridades abusivas hacia los empresarios… Sí, como lo leyó: por tratar de enmendar el paso, la Consejería Jurídica del Estado de México ha reconocido que en esta entidad las autoridades extorsionan a los empresarios mexiquenses a través de amenazarlos con la aplicación del Código Penal (es decir, llevarlos a la cárcel).

La verdad es que dichas extorsiones van a seguir, solo que ahora nos será con ir a la cárcel sino con cerrarles el establecimiento. Entonces ¿qué justificaría la eliminación del código penal de las sanciones a la venta de alcohol a menores de edad? La respuesta es muy sencilla: que los menores de edad ya no son tan menores como parece.

No es desconocido que en bares, restaurantes, antros, discoteques o como quieran llamarlos nuestros inocentes menores de edad se las ingenian (hay quienes compran credenciales de elector falsas, otros solo se disfrazan de adultos) para que, desde los 16 o 17 años (algunos desde antes), puedan acceder a estos sitios a “divertirse” (ellos entienden divertirse como tomar hasta perder la consciencia) siendo víctimas de estos engaños el Código Penal sanciona a la víctima y no al responsable, así entonces se justifica la modificación a dicha norma.

Aunado a esto debemos considerar que los menores de edad en este estado (incluso en el país) ya no son los pequeños inocentes que no saben cuando algo está bien o mal, incluso algunos se dedican “profesionalmente” desde pequeños a actividades delictivas como el caso de Karen, la niña de 14 años que ya formaba parte de un grupo delincuencial dedicado al robo de vehículos en Ecatepec.

Mantener la pena de cárcel a quien obligue, procure, induzca o facilite el consumo de bebidas alcohólicas a menores no ha evitado que estos hayan encontrado los mecanismos para adquirirlas y sí ha afectado a quienes (algunas veces) son engañados por los “pequeñines” (sí, es con tono sarcástico) para obtener este tipo de productos embriagantes.

Decidir si una medida es positiva o negativa para la sociedad depende de su aplicación o uso, lo cierto es que socialmente la penalización no había hecho nada, en restaurantes de venta de comida acompañada con alcohol es siempre frecuente ver a un inocente padre dando a probar un sorbo o dos de alguna bebida alcohólica a sus hijos menores de edad sin que ninguna alma caritativa de la liga de la justicia infantil diga nada y sin que ninguna autoridad actúe llevándose detenido a ese padre por darle a su hijo bebidas embriagantes.

Si lo que queremos es que nuestros menores de edad no incurran en esas prácticas debemos involucraron más en este tipo de acciones, no solo denunciando los sitios donde esto ocurra sino también censurando en el lugar que dichas acciones ocurran y, como padres, evitando que quienes no tienen edad para acudir a un bar tengan permiso para asistir; no ha ley o código que supere eso, si lo que se busca es proteger a los menores, hagámoslo, pues para protegerlos no se necesita ninguna ley.

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