Se le “chispoteó” el deslinde a Fernando Zamora

Ni tardo ni perezoso el alcalde de Toluca, Fernando Zamora Morales recurrió al deslinde político en el asunto del intento de tala de más de 100 árboles del Paseo Tollocan para que la empresa Perinorte pudiera construirse un acceso directo desde esta vía hacia Plaza Galerias Toluca sin tener que dar la engorrosa vuelta de un par de cuadras como se hace actualmente.

Para los asesores de Zamora Morales, la salida más sencilla fue decir que su director de Medio Ambiente, Arturo Maya Gómez, dio el documento que permite a la empresa derribar 154 árboles sin que se le haya consultado y, obviamente, sin que tuviera la  autorización del presidente municipal.

Así que, con estos sólidos e irrefutables argumentos legales, el Ayuntamiento de Toluca revocó la autorización que había otorgado previamente para el derribo de estos árboles bajo el argumento de “actuar en congruencia con lo estipulado en el Código Reglamentario Municipal de Toluca vigente”.

De esta manera, el culpable político de dar la autorización sería el director del Medio Ambiente quién habría actuado a escondidas del incólume alcalde quién, pobrecito, no se había enterado lo que su terrible y nefasto funcionario habría hecho a sus espaldas y sin siquiera haberle consultado. ¿Somos o nos hacemos?

El argumento es absurdo por donde se le busque y definitivamente no deja bien parado al alcalde de manera alguna: si el director del Medio Ambiente, puede firmar una autorización para el derribo de 154 árboles en la vía de acceso más importante de la capital del Estado de México ¿qué otras cosas más se han autorizado sin que el presidente municipal de Toluca esté enterado?

Si el argumento legal para la revocación es “la congruencia” con los ordenamientos municipales, entonces: ¿la autorización previamente otorgada era ilegal al ir en contra de esos mismos ordenamientos? ¿Cuál es la versión verdadera: se trata de un asunto de congruencia o de que el alcalde no fue enterado y por eso ordenó la revocación (como él mismo declaró a los medios)?

Sea cual sea la versión cierta, la empresa puede recurrir a los tribunales para echar abajo la débil revocación solo por la absurda declaración que no sustenta el, de por sí endeble, argumento legal del documento oficial a través del cual se justifica dicha acción o ¿es un argumento válido revocar un permiso porque el alcalde no estaba enterado de que se otorgó?

Además de no saber qué otras cosas importantes desconoce Fernando Zamora sobre el municipio que gobierna, ¿habrá sanción para Arturo Maya por no consultarle al alcalde la autorización de una acción que es de la total competencia del director del Medio Ambiente o habrá sanción a Arturo Maya por autorizar sin ser congruente (o sea no respetar) los ordenamientos legales? Y es más: ¿Habrá sanción hacia el propio Fernando Zamora por no saber lo que obviamente debía saber?

¿Cuántas cosas más deben ser consultadas y autorizadas por Su Alteza Serenísima para que deban ser llevadas a cabo y cuaales sí pueden ser resueltas por los directores sin necesidad de molestarle en su oficina? Porque es un hecho que en la declaración el alcalde deja claro que el error fue no haberle preguntado para dar el visto bueno a la tala de los árboles.

Tal pareciera que Fernando Zamora se hubiera dejado asesorar por este personaje de “Club de Cuervos”, Salvador Iglesias, para intentar salir bien librado del problema, no es difícil imaginar a “Chava” diciéndole: “Mira mi Fer, tú sales y dices que no sabes nada, que nadie te pidió autorización, que nadie te consultó, que todo se hizo a tus espaldas y que por eso ordenaste la revocación y boom, todos te amarán porque tú no tuviste culpa”.

La declaración tal como fue emitida y publicada en los medios abre la puerta a una de dos opciones probables: 1) Fernando Zamora no tiene la más remota idea de lo que pasa en su administración, mucho menos en la capital mexiquense o 2) Fernando Zamora y sus asesores piensan que la gente de Toluca es estupida y se va a creer todo lo que él, como el Gran Tlatoani que es, les diga.

Como sea, el punto es que esa revocación es tan contundente como el “Chipote chillón“, no hay forma de que el argumento se sostenga por sí solo; además de que el documento de revocación es un reconocimiento tácito de que la autorización previa no cumplía con los ordenamientos legales municipales, lo cual abre otra pregunta: ¿cuántas y qué otras autorizaciones ha otorgado la actual administración sin que sean “congruentes” con los reglamentos?

La declaración del alcalde solo deja ver que en esa autorización y su posterior revocación hubo algo muy turbio que debe ser plenamente explicado porque, hasta el momento y con tantas irregularidades no ha habido un solo despido, lo que también habla de tolerancia a la corrupción y una mano muy tembleque a la hora de tomar decisiones.

Afortunadamente los manifestantes no han creido una sola palabra del presidente municipal, y aunque en lo personal me parece que ese plantón comienza a convertirse en una invasión de predio disfrazada de manifestación; lo cierto es que el engaño no prosperó porque las autoridades “no contaban con la astucia de los toluqueños”.

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