Comentarios argentinos, síntoma de un mal mayor

De nadie es desconocido que, para el mexicano promedio, hay tres temas que no se le pueden tocar sin que respingue como si se trata del insulto más grande en el mundo: el futbol, la religión y su fe partidista. Ayer, un grupo de comentaristas argentinos se “atrevieron” a malhablar del futbol nacional y, ni tardos ni perezosos, los “mexicanos al grito de guerra” se adueñaron de las redes para manifestar su hondo pesar.

No es la primera vez que personajes de este tipo hacen comentarios inapropiados en contra de México, en 2011 los conductores del programa Top Gear iniciaron una serie de bromas sobre el Mastretta MXT al que llamaron “el auto tortilla” por ser el primer vehículo de alta gama producido en nuestro país; de ahí las opiniones se salieron de control y se generó un problema que terminó en una carta diplomática y el principio de la caída de los presentadores de dicho programa.

Es un poco irónico que la afición que exige respeto a “su derecho” a gritar “puto” a los porteros de otros países se sienta ofendida al grado del absurdo porque un puñado de desconocidos (al menos aquí) comentaristas de futbol digan lo que todos en nuestro país hemos dicho alguna vez en la vida: el futbol mexicano es solo un negocio en donde lo único que parece importarle a los empresarios es que la gente lo siga consumiendo y nada más.

Como parte del descontrol entre los dichos del programa, los comentaristas argentinos no se dan cuenta del reconocimiento tácito que hacen de su falta de preparación, de todos los tipos sentados en esa mesa, supuestamente todos ellos especialistas en ese deporte, ninguno ha visto un solo partido de la Liga Mx; es decir, además de declarar que hablan sin conocer, en su bagaje de preparación no se les ha ocurrido jamás ver algo más que su propia liga local.

Siendo honestos, tampoco habría que tomárse tan a pecho esta falta, estoy seguro  que muchos comentaristas deportivos mexicanos tampoco han visto un juego completo de la liga de futbol argentina, ya no digamos un aficionado mexicano que apenas tendrá conocimiento de que existen Boca, River y más nada; lo que no habla de que sea una liga menor, solo de que a nosotros nos es tan intrascendente su fútbol como a ellos el nuestro (bueno, parece que para ellos es más importante el nuestro que a nosotros el suyo, pero en fin).

Lo realmente interesante aquí es el fenómeno de los “boca floja” en los medios que no es exclusivo de la televisión ni tampoco solo de Argentina, de un tiempo a la fecha las pantallas, los radioreceptores, parecen haberse saturado de personas que no tienen nada qué aportarle a la sociedad: ni un comentario inteligente (porque para hacer buen sarcasmo se necesita inteligencia), no hay conocimiento previo (muchos piensan que si algo no saben lo buscan en “San Google” aunque al aire se note su ignorancia de los temas) y peor aún, confían en el escándalo como manera de mantener la atención en sus pésimos formatos (ccp André Marín).

La realidad es que en la era de los contenidos la teevisión está sufriendo por ya no tener el monopolio de lo audiovisual, sus programas hablados son cada vez más deprimentes e insustanciales, siguen tratando a la audiencia como niños ignorantes que deben ser ilustrados desde el pedestre pedestal en que se ubican sus propios comentaristas que cada que salen al aire no pueden más que demostrar su bajo nivel de educación, preparación y conocimientos.

Los videobloggers llegaron a Internet para darle un refresh a los anquilosados formatos de la televisión que, aunque lo ha intentado, no ha podido “robarse” esos contenidos a falta de entender qué los hace tan atractivos, no entienden que los formatos en la web se dirigen a públicos mucho más segmentados que, al ser globales, tienen mayor audiencia y que, al ser llevados al terreno de lo masivo, la propia segmentación reduce también el alcance de la audiencia.

Lo que, me parece, tenemos que reflexionar aquí no es solo si hay ofensa o no, o si vendrá la respectiva nota diplomática al programa (que yo esperaría que sí); hay que preguntarnos si las personas que están saliendo a cuadro o al frente de los micrófonos están realmente preparadas para hacerlo, si se encuentran listas emocional y mentalmente para evitar caer en este tipo de escándalos que si bien debe tener muy contentos a los productores del programa por los alcances, también debería ponerlos a pensar si la bomba de tiempo que tienen al aire no les generará un problema mayor.

Más allá si México tiene un “futbol de mierda” o si todos los porteros de todos los países menos el mexicanos son “putos”; hay que pensar qué clase de programas tienen los medios al aire ¿corresponden con las características de las sociedades modernas o mantienen esquemas del pasado que, por más agradables que fueran entonces, ya no ajustan a los gustos de las nuevas audiencias? Dice una canción de Carte de Santa “hacer caso de un pendejo solo es engrandecerlo”; felicidades a los comentaristas argentinos porque ayer, México y su dolida afición, los ha hecho enormes.

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