Más allá del mensaje de López Obrador

Solo era un rumor y, sin embargo, la sola posibilidad de que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, pueda ser candidato a la Presidencia de la República por el PRI ya generó múltiples reacciones entre priistas pero también entre los adversarios de este partido, específicamente: Andrés Manuel López Obrador.

El líder de Morena publicó un video que promovió en sus distintas redes sociales, en el documento audiovisual comienza con su acostumbrada denostación acusándolo de ser el candidato de ese fantasma que ha inventado para atraer seguidores “la mafia del poder” a la que nunca a definido pero siempre se refiere.

Más allá del trillado, por conocido, discurso de descalificación; llama la atención el hecho en sí mismo de hacer y transmitir una comunicación oficial (porque eso es el video) en respuesta a un rumor, a una información no confirmada, y dándole el tratamiento como si hubiese sido ya el nombramiento oficial del candidato priista.

Llama la atención, también, porque desde que terminó el proceso electoral, Andrés Manuel se había mantenido en el bajo perfil, replegado tras el desgaste innecesario al que él mismo se sometió al terminar enfrentado hasta con los medios de comunicación, incluso con los afines a él; el líder de Morena ha guardado silencia en el desafuero de Eva Cadena, en las acusaciones al gobierno federal sobre espionaje o los señalamientos a su propio partido de apoyar las acciones dictatoriales de Maduro en Venezuela o, al menos, no censurarlas.

¿Por qué fue tan importante para AMLO responder con un mensaje al rumor de una candidatura? ¿Qué tiene Meade que puso tan nervioso al tabasqueño en sus aspiraciones presidenciales? ¿Por qué se refirió a él directamente cuando habló de “un candidato de la mafia del poder” pero omitió decir nombres cuando apuntó a “otro, que es un palero que irá por alianza del PAN y PRD”?

Meade ha sido titular de varias secretarías de Estado durante tres sexenios y en todas ha dado buenos resultados; hasta el momento, no ha tenido una sola mancha en su expediente respecto a acusaciones de corrupción o tráfico de influencias ni se ha involucrado en algún tipo de escándalo mediático; cuenta con el reconocimiento de las élites y el respeto e incluso adminiración de algunos sectores de la clase media; es literalmente, al menos en el papel, la horma al zapato del líder de Morena.

López Obrador sabe que, al menos en lo que va, los aspirantes a la candidatura presidencial de los demás partidos tienen algo con los cuál él pueda explotar su retórica de odio que tantos y tan buenos resultados le ha rendido al momento de enfrentar elecciones locales, es lo que mantiene el crecimiento de su partido, es lo que le ha permitido acarrear gente a sus filas aunque también, cuando se excede, es lo que le hace verse como un peligroso radical de izquierda que lo lleva a ser comparado con Hugo Chávez o Nicolás Maduro.

Meade es un funcionario, un servidor público que no cuadra en el encasillamiento que López Obrador ha construido para casi todos su contendientes; no es un político, no ha participado en una elección, no ha gobernado en ningún lugar y, por el contrario, ha logrado desempeñarse de manera eficiente en cada una de las encomiendas que le han hecho los distintos presidentes, ni siquiera tiene una filiciaón partidista que el tabasqueño pueda achacarle; ha trabajado con panistas y priistas sin ser del PAN ni del PRI.

Ahí radica el quid de la reacción de AMLO, sabe que tiene que descalificarlo rápidamente porque, hasta el momento, su imagen está impoluta; es lo más cercano a un candidato ciudadano sólido que, no obstante, cuenta con buenas relaciones en los partidos y que bien podría recibir el apoyo de estos manteniendo esa no filiación a ninguno de ellos, una arma electoral que el de Macuspana ya no puede explotar pero que, además, lo deja con un discurso de odio muy reducido porque atacarlo a él es atacar a muchos ciudadanos.

Aún resta mucho camino para la selección de candidatos en cada partido, muchas definiciones en cada uno de ellos y muchos escenarios que podrían ocurrir pero el video emitido ayer por López Obrador dejó algo muy en claro: si alguien le hizo sentir peligro de no ganar la elección presidencial (otra vez) ese es José Antonio Meade, y muy posiblemente hacía allá empiecen a dirigirse sus baterías de ataque y denostación; las suyas y las de sus seguidores en la política y en los medios.

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