Entrecejos: Meade candidato

Hay dos rumores que circulan con gran fuerza en el ámbito político: la salida de José Antonio Meade de la Secretaría de Hacienda para empezar a preparar lo que podrí­a ser una virtual candidatura a la Presidencia de la República en 2018 y la ausencia de gente cercana a Eruviel Ávila en las reuniones para definir el próximo gabinete del Estado de México.

En el primero no significaría, necesariamente, que el Presidente ya haya tomado una decisión sobre quién será el abanderado del priismo para 2018; si bien Meade es de los hombres cercanos a Enrique Peña, lo cierto es que también forma parte del ajedrez político de Luis Videgaray quien estaría buscando un alfil para posicionar en una contienda en la que, evidentemente, no tiene intenciones de participar pero tampoco de quedarse observando desde la banca.

Al escenario planteado se suma la misteriosa reunión del expresidente Carlos Salinas con algunos miembros del priismo en la residencia del gobernador de Campeche Alejandro Moreno Cárdenas hace unos días, nadie sabe para quién está operando Salinas de Gortari quien ha andado muy viajador por el país, de Los Cabos a Campeche, no sería de extrañarse que, entre otros temas, está trabajando por reforzar alguna aspiración; lo que nadie ha revelado es ¿la de quién?

Si el rumor de José Antonio Meade para contender por la Presidencia es real, el primer reto del todavía secretario será la próxima Asamblea Nacional del PRI, en donde se estaría dando la primera batalla contra los otros aspirantes del tricolor quienes saben que, en efectividad de resultados y conocimiento de los distintos temas de gobierno (como lo demostró en entrevista con Adela Micha), no tienen forma de competir con la figura que representa Meade.

La lucha en la Asamblea será por derribar o mantener los candados que permitirían o no a Meade alcanzar la candidatura tricolor; aún así existen ciertas combinaciones que permitirían “brincar” las trabas, pero lo cierto es que se trata de una opción muy real y viable dado el escenario de una posible gran alianza de partidos para plantarle cara a López Obrador.

No es desconocido que una de las características principales de José Antonio Meade es su capacidad para trabajar con panistas y priistas indistintamente, en ambos partidos cuenta con buenos amigos que lo respetan y procuran; además cuenta con buenas relaciones con el sector empresarial del país por lo que, en un escenario de alianzas, ni tricolores ni blanquiazules verían con malos ojos esta figura como candidato.

Entre las debilidades de Meade se encuentra el hecho de que no tiene experiencia política como candidato, no ha vivido ese tipo de desgastes y ello le puede traer como consecuencia un tema de organización al momento de una campaña; no obstante, en ese sector está reforzado por personajes como el propio Luis Videgaray que saben perfectamente lo que una contienda presidencial implica.

Otro negativo que podría impactarle en su contra es la lejanía con la gente; en todas las áreas en las que se ha desenvuelto (incluyendo Sedesol) se ha mostrado lejos de los grupos sociales, de la base; por lo que construirle una narrativa que se ajuste a esta circunstancia sería un tema prioritario e importante para minimizar el impacto de dicha situación.

En el segundo rumor, el de la distancia entre el equipo de Eruviel Ávila y el posible primer gabinete de Alfredo del Mazo hay que tomarlo con pinzas, a pesar de los resultados y las dudas, el virtual futuro gobernador sabe que no puede romper lanzas por completo con la administración anterior y más aaún en el sector económico de la entidad por lo cual es muy probable que por ahí, ese se mantenga.

Queda claro que ante los movimientos para la elección presidencial de 2018 que involucran la posible candidatura de Meade, el todavía gobernador mexiquense estaría por completo fuera de la jugada por la candidatura pero, definitivamente, deberá sumarse a ella buscando alcanzar tres posibles escenarios: una diputación federal o una senaduría (para buscar encabezar la bancada priista en alguna cámara) o negociar alguna Secretaría de Estado que le permita mantener sus aspiraciones presidenciales para 2024.

Lo cierto es que, después de los resultados de la elección estatal, Eruviel Ávila perdió bonos en los círculos de definición del priismo; a pesar de la importante cantidad de nombres que logró reunir en la faraónica ceremonia de matrimonio del fin de semana pasado; lo cierto es que posiblemente ya no le alcance para ser visto como un buen candidato, al menos no en esta ocasión.

Eruviel cuenta con apoyos en las cúpulas pero ya no en las bases que, hasta ahora, lo habían logrado encumbrar hasta el punto en el que se encuentra; la derrota en todos los distritos de su propio municipio, dio mucho qué pensar respecto al respaldo que ostentaba o (la otra opción) su lealtad a los proyectos que no necesariamente le favorecen directamente.

El mandatario estatal logrará mantener algunos lugares en el primer gabinete delmacista pero estará acotado en lo que respecta a sus aspiraciones futuras; si bien no perdió el estado, lo cierto es que en el referéndum sobre su gestión no salió bien parado; si bien es muy popular, su reputación ha sido más bien maltratada por los resultados en seguridad, economía y desarrollo social en la entidad.

A pesar de que los tiempos oficiales para la sucesión presidencial aún no comienzan, los tiempo no oficiales corren a gran velocidad y poco a poco las definiciones se están haciendo más evidentes; hay que esperar, sin dejar de observar, pero esperar.

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