Popularidad ficticia

Hubo una época en la que copiar ideas podía pasar, hasta cierto punto, desapercibido e impune; sin embargo, en mal era de las redes sociales esto se vuelve un poco menos que imposible ante la visibilidad que alcanzan las publicaciones, eso lo acaba de aprender, a la mala, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, ex presidente municipal de San Demian Texoloc, Tlaxcala a quien se le hizo fácil copiar fragmentos de un discurso de House of Cards con las evidentes consecuencias.

Hay quienes justifican este tipo de acciones en la posibilidad de aumentar su popularidad, darse a conocer a través de escándalos o acciones muy llamativas pero que impactan en sentido negativo a la reputación, generando un daño importante a la imagen que, en el caso de la comunicación política, termina por ser perjudicial para futuros objetivos.

Este tipo de publicidad se utilizaba todavía hace unos 10 o 15 años, en un mundo donde las redes sociales no existían e internet apenas era un bebé en pañales, la estrategia era muy simple: primero hacer que la gente conociera al político y después “bombardear” con mensajes positivos y presencia en medios masivos para ir construyendo la imagen que se deseaba proyectar.

Actualmente la posibilidad de búsqueda que permite Internet, el que la información permanezca ahí por mucho tiempo o incluso que pueda descargarse (aún de lugares donde se supone que no debería poderse) hace que la vieja estrategia de “primero que te conozcan y luego que te quieran” ya no sea funcional, la memoria digital no perdona.

Ahí tenemos el caso del ex alcalde de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva “Layin” quien saltó a la fama en 2014 por reconocer, en un mitin para buscar por segunda vez esa presidencia municipal, “sí robé pero poquito“, la frase corrió como reguero de pólvora, en su momento, pero con el paso del tiempo se diluyó igual que el nombre del político que en las pasadas elecciones a gobernador de ese estado, participó como candidato independiente con muy malos resultados.

En la era digital se vuelve impensable pretender que “lo importante es que te conozcan”, se vuelve fundamental tener atención en la popularidad pero, a la par, en la reputación así como en algunos tiros factores. Creer que la imagen se va a poder “limpiar” pagando a empresas que borren de Internet los antecedentes m aunque posible, es solo mantener la esperanza de que la gente no recuerde las fallas que, seguramente, algún rival haya guardado para volver a subir a la red cuando se necesite o pague, a otra empresa, para hacer arqueología digital y rastrear esos datos.

Alcanzar la popularidad con una imagen negativa es como ser un niño bully en una primaria o secundaria: claro que todos te conocen, pero nadie quiere estar cerca ni tener nada que ver contigo, te podrán temer pero no te respetarán ni escucharán o considerarán para ser parte de sus proyectos. Un precio muy alto por quererte ser visto.

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